RoundedApps

Hoy estoy feliz porque una de las apps que más uso se actualizó por primera vez en más de tres años. Llevaba meses (casi un año) preocupada porque no veía ninguna actividad, le escribí al desarrollador dos veces (a finales del año pasado y en la primera mitad de este) para decirle lo mucho que amaba Accessbox y lo que me preocupaba que no se actualizara, porque es mi gestor de contraseñas. ¿Qué haría sin la app que me genera y me recuerda todas las contraseñas que tengo? (Claro, no quiero pensar en qué haría si me robaran el celular donde tengo esa app, porque con mi paranoia del iCloud por supuesto que no tengo un respaldo de mis contraseñas ahí –opción que mi app favorita tiene–)

Quiero pensar que alguno de mis mails hizo que se decidiera. Quiero pensar que le va lo suficientemente bien como para trabajar mucho en actualizar una aplicación después de tres años. Quiero pensar que hay mucha gente que la ama tanto como yo y que le escribieron más elocuentemente.

La primera vez que le escribí (en 2013) fue para decirle lo mucho que me gustaba la aplicación que había creado, y me sorprendió que me contestara poco tiempo después. A lo mejor uno no hace una relación dialógica con los desarrolladores de sus apps favoritas (I’m looking at cha Mr. King), pero siempre se siente bien cuando se recibe una respuesta que no se esperaba. Después de eso no quise conflictuarlo imponiéndole otra respuesta a mis mails que realmente no tenían nada más que decir. No fue sino hasta finales de 2016 que me llamó la atención que no hubiera movimiento. Y cuando empezaron a salir los mensajitos de “esta app necesita actualizarse”, casi muero de la angustia.

No encontré ninguna opción. He pagado por gestores de passwords, incluso. Pero ninguno me había convencido. Así que decidí una solución análoga. Antes de que saliera el iOS 11 compré una libreta de passwords (sí, sí hay… me imagino que más bien para gente como mi papá o mi abuela… pero me daba la seguridad que necesitaba, aunque me planteaba el problema de qué hacer si estoy acostada en mi cama a las dos de la mañana con la luz apagada y no quiero salir al librero por el pinche cuadernito ni prender la luz para ver si es 4labama o Alabama) y pasé todos. TODOS. Sí, son muchos. De todas formas, y a pesar de que ya tenía [casi] resuelto mi problema, no actualicé mi iPhone. Entiendo que es malo, que no debe hacerse. Sé que si sale una actualización de OS se TIENE que actualizar asap. Pero realmente no quería deshacerme de mi Accessbox. Hoy decidí ejercitar el desapego y actualizar a iOS 11… ¿y qué me encontré cuando abrí el AppStore? Que hacía doce horas Accessbox se había actualizado.

No estoy segura de que vaya a dejar de usar mi cuadernito (porque ahora ya mi paranoia de que me roben el teléfono aumentó. Gracias, Mancera), pero me siento [MUY] feliz de no tener que cambiar algo tan personal, íntimo e importante como mi password tracker.

Por si alguien lee esto y lo quiere, diríjase acá. (Y seguro que si le escriben un mail a Rodolfo [¿seguirá siendo él?] le va a encantar).

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